30/1/07

DIEGO CLAVEL (y II)

-¿Se respeta al cante y al cantaor en los festivales?

Hay festivales y gente que sí, otros van a pasar el rato; en fin, que hay de todo. Yo siempre he estao mu a gusto en los festivales de Mairena, «La Cata» de Mantilla, Pegalajar... Mira, cuando hago festivales me acuerdo mucho de las actuaciones en las peñas, porque, amigo, en las peñas si se canta y saben escucharte sabiendo y entonces, c1aro, cantas más a gusto, además hay menos jaleo, que repercute muchísimo en el ánimo del cantaor.

Algunas veces sales de los festivales que no sabes donde estás. Me acuerdo que un día en un pueblo de Huelva, creo que fue Va1verde, cuando terminó el festival fuimos a coger e1 coche para volver a La Puebla. Te quieres creer que nos tiramos más de dos horas para dar con él, y el pueblo no es tan grande. Estaba la gente en las puertas de las casas, en la de los bares y como ya habíamos pasado cuatro o cinco veces por el mismo sitio, nos decían «¿como va eso, lo encuentran o no?» Te pues creer que medio pueblo se puso a buscar el coche, no veas la gente. Y luego estaba en la puerta de una cochera por la que habíamos pasado ochenta veces. Chiquillo, es que algunas veces sales loco de los festivales.

Pero yo también guardo buen recuerdo de algunos festivales. En «La Cata» de Montilla dan un catavino de oro al mejor cantaor de la noche. Cuando me lo llevé yo me entró tal emoción que casi rompo a llorar como un chiquillo. En él estuvimos: Lebrijano, Meneses, Curro Malena, Camarón, Fosforito, Manuela Carrasco y yo. Qué emoción. Pero aquello ha tenío mu poca transcendencia, casi nadie se ha enterao, la radio no dijo ná, ni los periódicos, vaya, nadie. Las cosas.

-Bueno, tu eres un cantaor bastante querido.

Es cierto que los aficionados me aprecian bastante; pero, a veces me pregunto si me quieren más como persona que como cantaor. Pero lo cierto es que yo me entrego de corazón... ¡Ojo!, que también hay que cantar con la cabeza; porque si cantas con el corazón solamente te dicen que no sabes por donde vas; y si cantas con la cabeza, que eres frío. Así que hay que cantar con las dos Cosas: con el corazón y la cabeza.

-Perdona la simpleza de la pregunta. El caso es que, viendo tu estructura física, cuando te metes en cantes de poder en más de una ocasión me he preguntado de dónde te venía ese poder.

Tiene gracia y me lo han dicho muchas veces: «pero este tío...» Lo que pasa es que como los aficionados ven mi cuerpo chiquitiyo y luego puedo subir... Pero, quizás, si nos metiéramos bajo agua tú duras más tiempo que yo; lo que pasa es que el poder hay que saber dosificarlo, por eso te he dicho antes lo de la cabeza, que dosificar es muy importante en un cantaor. Yo no es que tenga más poder que nadie, ni tampoco tengo un globo en el estómago. Claro, que si fuera un poco más gordillo la gente no se extrañaría tanto.

-Ahora ya, en serio. ¿Por qué prácticamente, los cantaores de La Puebla no hacéis los cantes festeros?

Que no solemos realizar los cantes por bulerías, se puede decir que eso es verdad; pero, ojo, los demás estilos festeros sí los hacemos: bulerías por soleá, tangos, alegrías, etc. Las bulerías son para mí muy respetadas; porque es un cante que, además de tener mucho compás -compás como nosotros lo entendemos-, necesita muchísima gracia. ¡Yo no digo que haya que ser gitano para cantarlo! Pero sí digo que hay que estar criado en un ambiente gitano como pueda ser el de Jerez; que hay que estar muy criado en ese ambiente.

-Sinceramente, sin paños calientes, ¿qué opinión te merecen los cantaores de tu pueblo?

Yo tengo que agradecerle bastante a Pepe Meneses. Cuando estuve en Madrid me recibió como si hubiera sío hermano suyo; también he hecho bastantes galas con él. Estando yo en su casa, veía que Pepe estaba con Francisco Moreno y entonces veía claro que tenía que marcar una línea mía, una línea propia, porque eso estaba claro... Las letras se las hacía Francisco a Meneses y yo tuve que seguir mi camino, por otro sitio. Pero Pepe se ha portao conmigo mu bien.

También me llevo mu bien con Miguel Vargas. Miguel es un tío sano, cariñoso y canta bien, es un cantaor que anda bien por bastantes palos. Pero Miguel y yo no hemos tenío un contacto mu grande porque él estuvo bastante tiempo en Madrid, en el tablao Zambra y yo estaba más por mi tierra.

-Por último. Honestamente, ¿crees que el flamenco de hoy mira a sus raices o de algún modo, se está deteriorando?

Bueno, creo que los que hacemos los cantes de raíces viejas, los que nos basamos en los viejos maestros, creo que siempre seguiremos adelante y nunca pasará nuestro cante. Mira, que hay cantaores que se comen el mundo en dos días y luego pasan. Yo desde que salí -ahora llevo diez años- siempre he seguío la misma línea y, más o menos, siempre hago las mismas actuaciones, y cada año se eleva un poquito ese número. Está claro que los que estamos apegaos a las raíces no pegamos el bombazo para luego caer. Si el cante está basao en las raíces, creo que no se perderá.

29/1/07

DIEGO CLAVEL (I)



(publicado en CANDIL nº 18, noviembre-diciembre 1981)

-Diego, ¿de dónde viene tu afición tremenda?

No, yo no tengo ningún antecedente cantaor en mi familia. Siempre digo que la raíz cantaora de mi casa la he iniciado yo. Mi madre, eso sí, cantaba; pero cantaba como cualquier persona. Si quieres te digo más: en mi pueblo, en La Puebla, no ha habío cantaores de renombre. Se habla de un tal Gallardo que, dicen, cantaba mu bien. Yo lo conocí, pero era cuando no estaba interesado por el cante, ni ná, porque yo era muy joven.

Te puedo decir que me inicié formando parte de un grupo de campanilleros, en el que yo hacía los solos. Oye, ¿sabes? , en La Puebla siempre hubo grupos de campanilleros que cantaban mu requetebién. Bueno, pues en ese grupo se vió que yo destacaba un poquito porque, la verdad, se nace con el cante, que este no se aprende; se aprenden los estilos y los palos, pero el cante no se aprende se nace con él dentro.

-Tú surgiste en el Concurso de Mairena...

¡Bueno! antes de presentarme en Mairena, ya me había presentao a otros de por la parte de Córdoba. Al primer concurso que fuí fue a uno de Cabra, que me tuvieron que arrastrar mis hermanos porque yo he sido siempre mu corto de espíritu. ¡mu cortísimo!; por eso nunca he querío dedicarme al cante, eso te lo puedes creer. Mira, si yo hubiese sido un buen albañil... ¡Cuánto me hubiera gustao y cuánto daría por ser un buen albañil! Lo que pasa es que era un albañil mu malo, mu torpe, vamos, que aquello no me entraba a mí en la cabeza; si hubiese sío al revés, yo sería hoy un buen albañil en vez de un cantaor. Nunca he querío dedicarme a esto; pero hoy me entrego al cante con toa la fuerza de mi alma y mis entrañas.

El caso es que mis hermanos se compraron un R-8 pa llevarme y traerme. ..Volviendo a lo de Cabra, me hicieron una prueba y me seleccionaron para la final; yo me ilusioné un poquito porque me dieron el tercer premio, aunque la verdad, hubo protestas favorables a mí porque consideraban que debía haber quedado en mejor lugar. Total, que aquello me gustó ya un poquito, aunque todavía tenían mis hermanos que seguir arrastrándome.

Volví otro año a Cabra, pero no me seleccionaron para la final. Fíjate lo que son las cosas, ese mismo año me presenté en Mairena al grupo de siguiriyas y martinetes y me llevé el premio. En aquellos años ganar el concurso de Mairena era lo máximo para un aficionado; prueba de ello es que de allí salió Camarón, Meneses... vamos, que ha salío mu buena gente de allí. El año que yo lo gané, Calixto ganó el de malagueñas.

-Después vinieron tus grabaciones con las letras éticas y de testimonio político de Caballero Bonald.

Bueno, a raiz de que yo ganara el premio de Mairena, Moreno Galván me llevó a Madrid; si Paco no me hubiera llevado a Madrid, quizá, yo estaría todavía en La Puebla. Con él -tu sabes que Moreno Galván hacía letras políticas- grabé dos discos chiquitos en RCA; luego me pasé a Ariola y allí quien llevaba el flamenco era Caballero Bonald, que dijo a Galván que si me hacía algunas letras y este le dijo que sí. Y así salió el disco que dices, que sí, que eran un poco políticas las letras. Pero hay un cante, que es la caña, que la letra la hice yo personalmente.

-Entonces, desde tus inicios has venido escribiendo tus propias letras.

No, solamente aquella. Después he empezao a cantar mis letras. Concretamente, en el disco «Encuentros» hay cinco cantes con letras mías; también en el último todos los cantes tienen mis letras.

-Generalmente, y porque te lo piden, realizas el cambio de Manuel Molina. Creo que se puede decir sin riesgo de equivocarse que, tras Manuel Vallejo, has sido quien más ha revalorizado este cambio. ¿Cómo surgió esto en tí?

A este cante yo no lo conocía como de Manuel Molina. Este cante se lo escuché a Antonio Mairena y Antonio lo hacía sin ligarlo tanto como Vallejo. Entonces yo le dije a Francisco: «Francisco, yo puedo hacer este cante too seguío». Y él me dijo que sí, que lo hiciera si podía. Y todo esto sin habérselo yo escuchao a Vallejo. Y resulta que lo ligué por mi cuenta y parece que esto lo he reinventao yo. No el cante, sino la forma, que yo, como te he dicho. sólo había escuchao de esa manera en Mairena; luego fue cuando escuché a Vallejo.

Y luego tengo críticas que dicen que yo lo alargo mucho. etc. etc. Pero lo cierto es que este cante ha vuelto a tener auge desde que yo lo hice en Mairena y tengo que reconocer, que este cante ha sio el que me ha dao el poquito nombre que tengo. Lo que me fastidia un poco es que sólo me pidan ese cante. Mira, cuando me dicen «¡Clavel, por siguiriyas!», me están pidiendo el cambio Y, ¡hombre!, yo también hago otros cantes y estos no me los piden.

-Pero no deja de ser un halago.

Si, claro. Pero también hago otros cantes, ea,

-Y mientras, los críticos diciendo que te encasillas.

Bueno, el tema de los críticos es otro y de esto prefiero casi no hablar. Porque a veces, se hacen críticas sin saber de cante y eso no es así; vamos, que ya está bien. Yo respeto a los críticos que son eso, críticos. Yo agradezco tanto una critica buena o mala que, a veces, también nos la merecemos... Pero, para mí, los críticos lo primero que tienen es que saber de cante; después, escuchar imparcialmente al cantaor y, tras esa escucha, realizar su crítica. que pa eso están.

-¿Qué me dices de los cantes comerciales?

Hombre, ahora que me mientas eso, yo no sé cómo la gente realiza comentarios. Fíjate, porque en mi último disco he metío unos fandangos de Huelva ya se ha dicho que son comerciales... Bueno, ¡Pués yo no lo creo así!. Porque yo me he ido al que creo que los realizó siempre con mucho corazón y pundonor, a Paquito Toronjo. También, por hacer esto, se me ha dicho que he perdío mi línea. Y te sigo diciendo que esto no es así; porque los fandangos de Huelva tienen su calidad y estando bien hechos, pueden ser tan grandes como cualquier otro. ¡¡¡Y no son comerciales!!!

-Diego, ¿crees que en flamenco caben otros instrumentos musicales?

¡Oée! Tendrá cabida para otros, a mí eso no me va. Quién lo haga, bien hecho está, ¡claro!, para él. A mí, sacándome de la guitarra, que no me busquen en otro sitio. Yo no pueo querer más que a la guitarra.

-¿Qué opinión te merecen las casas grabadoras? ¿Malean a los cantaores incitándoles a que hagan cantes comerciales?

No sé qué decirte. Por mi propia experiencia no puedo decir que si, quizás sea porque yo me he marcao siempre una línea mu seria pa mis cantes. ¡ea!, que no sé andar por otro sitio. Además, mi experiencia en casas grabadoras no ha sío mu buena, que he tenío bastante mala suerte. Puede que haya fallao la promoción, que haya fallao yo, que no lo creo porque hago festivales y bastantes actuaciones en las peñas. Lo que sí puedo decirte es que a las casas grabadoras lo que le va son los cantes que no tengan mucha complicación a la hora de escucharlos Y así, cualquiera que esté trabajando o haciendo cualquier cosa, pueda escucharlos sin profundizar; pero al cante, como tu sabes, hay que dedicarle mucha atención y, lo que es más importante, una atención especial.

(continuará)

26/1/07

EL CANTE EXTREMEÑO (y III)

B.-CREACIONES PERSONALES DE ESTILOS DE CANTES (preferentemente el Fandango), CREADOS POR CANTAORES EXTREMEÑOS

1.- LA TARANTA DE PEPE EL MOLINERO

Creada por José Gallardo «Pepe El Molinero» de Campanario, es una bellísima Taranta de superficie, con sones rarísimos que recuerdan los cantes de ida y vuelta de los que «El Molinero» fue un consumado maestro, así no en vano fue conocido en su tiempo por «El Rey de las Colombinas» y que para su interpretación necesita una voz limpia y clara, como la que tuvo el cantaor de Campanario.


2.- EL FANDANGO DE PÉREZ DE GUZMÁN

Creado por JOSÉ PÉREZ DE GUZMÁN y URZÁIZ, terrateniente extremeño de Jerez de los Caballeros, aficionado al cante y a los toros, y que pasa su juventud en Huelva, de donde recoge el aire valiente de su fandango; simplemente aficionado a cantar no llega a grabar este Fandango que lo ha inmortalizado, pero sí lo hicieron unos amigos cantaores, los artistas flamencos: El Cojo de Málaga y M. Centeno.

El Fandango de Pérez de Guzmán es el resultado, por tanto, de la mezcla de un fandango valiente con aires de Huelva y la dulzura del acompañamiento del aire «abandolao» de Málaga.

Manuel Yerga, siempre ha mantenido que existen dos estilos de Fandango de Pérez de Guzmán, nosotros creemos que se trata del mismo fandango grabado por artista y tiempo distinto, ya que recibido verbalmente difícilmente es repetible la igualdad de un cante.

También mencionaremos que no estamos de acuerdo en absoluto con Miguel Espia y Romualdo Molina, que en el librito homenaje a JUAN V AREA, atribuyen el origen del Fandango de Pérez de Guzmán en el cantaor sevillano Rafael Pareja, ya que con toda seguridad anterior a esa fecha que no especifican ya estaba grabado por el Cojo de Málaga y M. Centero.

3.- EL FANDANGO DE PORRINA DE BADAJOZ

Creado por el genial JOSÉ SALAZAR MOLINA, se fundamenta esencialmente en la particularísima y acaramelada voz de Porrina, que igual rompe sin techo en los altos, que pica en unos inimitables tonos bajos a medio falsete que muy pocos artistas han poseído; por eso el Fandango de Porrina de Badajoz es muy difícil de imitar.

De Porrina de Badajoz, cantaor al que en el anterior Congreso dedicamos una ponencia, presentamos una cassette con cantes inéditos al objeto de sufragar un monumento que se inaugurará el día de Reyes 88 en Badajoz; en él se recogen una serie de fandangos de distintos estilos que hablan por sí solos de las etapas de formación y aprendizaje de este artista.


4.- LOS FANDANGOS DE MANOLO FREGENAL

Tres estilos distintos de fandangos creados por el cantaor extremeño con formación y devoción sevillana. Manuel Infantes «El Niño de Fregenal», el del cuerpo y la voz de jilguero, que nos dejaría para la historia del cante dos estilos de fandangos personales al estilo natural, y otro, como su pueblo, a un paso entre Badajoz y Huelva, que nosotros denominamos de «transición» entre el Fandango natural y el de Huelva.

Este Fandango, grabado por el también desaparecido «Pepe Toronjo», hermano y pareja durante muchos años del genial Paco Toronjo, ha sido equivocadamente atribuido a este cantaor choquero y conocido como «El Fandango de Pepe Toronjo», siendo una creación de Manolo Fregenal, y también ha sido grabado en la gran Antología de RCA (nueva) por Manolo Cantarrana con la denominación de Aires de Fregenal en el apartado denominado «Cantes flamencos de la periferia andaluza», que pueden llevar a la confusión a quien no los conociere.

Terminamos diciendo que todos estos cantes, como dije anteriormente, han sido recogidos en la interpretación de los jóvenes valores extremeños, que consiguieron los primeros premios del I CONCURSO NACIONAL DE CANTE EXTREMEÑO que recientemente hemos celebrado, en un disco-álbum que titulamos CANTES EXTREMEÑOS, y que ponemos a disposición de todos los aficionados a través de este Congreso.

25/1/07

EL CANTE EXTREMEÑO (II)

2.-EL TANGO EXTREMEÑO

Cante autóctono gitano-extremeño, que parte de un ritmo común al ritmo TANGOS que es el cante festero por excelencia de los gitanos; es, por tanto, una rama de uno de los CANTES BÁSICOS GITANOS: LOS TANGOS.

Es un cante acompasado, que se caracteriza y diferencia de las otras familias de TANGOS en su riqueza musical, en su variedad de melismas, eh su cadencia lenta alargando mucho algunos de sus tercios y en el cambio de ritmo final parecido al que se produce en el JALEO EXTREMEÑO.

El Tango Extremeño a menudo es mal conocido con el nombre de TANGOS CANASTEROS, sobre todo en Andalucía, quizás porque Andalucía los recibe de la emigración de los gitanos extremeños en las fiestas de ganados preferentemente, y éstos normalmente hacían su desplazamiento en caravanas, utilizando caballerías y tardando bastante tiempo en regresar a su asentamiento habitual, ya que es lógico que aprovecharan más de una feria antes de retornar y el medio de locomoción es evidente que no era muy rápido.

EL TANGO EXTREMEÑO actual es una mezcla de las diferentes formas que se crean en las distintas localidades extremeñas, preferentemente Tierra de Barros con Almendralejo, Villafranca de los Barros y Santa Marta como principales focos, Zafra con su gran fiesta de ganado, Granja de Torrehermosa y Azuaga, Mérida como paso en su feria chica, la Siberia y la Serena Extremeña, etc.; y al igual que en la recreación y formación del JALEO EXTREMEÑO su cuerpo definitivo lo toma en la PLAZA ALTA de Badajoz, lugar como hemos dicho anteriormente de gran asentamiento y de gran trasiego gitano.

EL TANGO EXTREMEÑO, antes de que surgiera la figura del cantaor profesional y coetáneamente con él, se cantaba y todavía se canta en cualquier fiesta gitana a coro, sobre todo las mocitas, y suelen ir haciendo una rueda de parejas en el baile sacándose unos a otros. Las letras suelen ser muy simples, y las estrofas suelen ser de cuatro o tres versos y en éstos suele repetir el primero según la forma del Tango y hacen referencia a cualquier episodio, manifestación o gracia del acontecer diario.

Cantando las excelencias del hombre de sus sueños:

Estoy queriendo a un gitano
con los ojos dormilones
con la cara más bonita
que pueden soñar los hombres.


Expresando un estado de ánimo, en la espera:

Ni me pinto ni me lavo
ni me pongo colorete
hasta que no venga mi Antonio
de la feria de Alburquerque.


Situaciones chocantes diarias:

Tú que vienes telerando
porque vienes de Madrid
si tú eres de Badajoz
y eso no te pega a ti.


Dudas de enamorado:

Te tengo que preguntar
si cuando me ves te alegras
o te sirve de pesar.


Penas de enamorado:

Debajo de esa farola
me estoy quitando una espina
y hasta el corazón me llora.


Simple filosofía popular:

Está visto y comprobao
que el que bebe vino tinto
está gordo y colorao.


Situaciones de incertidumbre ante la vida:

Toa la noche en la escalera
esperando el porvenir
y el porvenir que no llega.


Resultados de conflictos y reyertas, marcados por la ley gitana:

Los hijos de la María
se los llevan al Tardón
sólo por una porfía.


O describiendo simplemente la realidad cruda:

Al entrar en la Picuriña
lo primero que se ve
a los gitanos con cueros
y a los niños sin comer .


Estas letras suelen ser por su temática muy espontáneas, y si en el momento caen en gracia se repiten hasta la saciedad a lo largo de la fiesta y después de cualquier portador que la ha aprendido la repite en otra u otras fiestas y así de unos a otros se van incorporando al repertorio popular y general del TANGO EXTREMEÑO.

En muchos finales las letras suelen ligarse a ritmo bien con un: «Ay lerelerele lereleré» (que también suele utilizarse de inicio para templarse), o bien con «Oh! mare, oh! mare» o con «mira prima, mira prima».

Existen en algunas discografías poco cuidadas y quizá por la ignorancia de las casas productoras títulos tales como: TANGOS PORTUGUESES, TANGOS DE LA PICURIÑA, TANGOS DE LA LUNETA, que como decimos se deben muchas veces a la ignorancia y otras a la particular personalidad de algunos artistas, tales como el genial Porrina de Badajoz que le gustaba bautizar con títulos distintos los mismos cantes, porque en realidad es el mismo TANGO EXTREMEÑO en alguna de su variedad de formas y que nosotros tenemos recogido hasta seis diferentes.

En Portugal los gitanos cantan los mismos tangos por influencia, pero más rápidos, conservan la forma y el aire y la única diferencia puede estribar en la distinta pronunciación del lenguaje.

(continuará)

24/1/07

EL CANTE EXTREMEÑO (I)

PONENCIA PRESENTADA EN EL XV CONGRESO NACIONAL DE ACTIVIDADES FLAMENCAS, BENALMÁDENA-1987

Francisco Zambrano Vázquez

(publicado en CANDIL nº 54, noviembre-diciembre 1987)



A.- CANTES PROPIOS O AUTOCTONOS EXTREMEÑOS

LOS JALEOS y LOS TANGOS EXTREMEÑOS.-Cantes genuinamente gitano-extremeños, creados en los distintos puntos de asentamiento de esta raza en Extremadura y posteriormente recreados en torno a la PLAZA ALTA de Badajoz.

1.-EL JALEO EXTREMEÑO

Cante autóctono gitano-extremeño que tiene su origen en el rito-fiesta que en forma de cantes y bailes acompaña a la boda de los gitanos, en el momento en que se considera realizado el casamiento, con la prueba de la «virginidad» y en el que una letra «EL LLELI» se conoce con el nombre de ALBOREÁ. Es un cante acompasado y con un ritmo muy parecido al que es conocido en la actualidad como de bulería al golpe. El nombre de JALEO puede deberse al alboroto que en forma de cante y baile se produce, como manifestación de alegría al conseguirse con limpieza o pureza una boda por el rito gitano.

Creemos que en un primer momento, el ritmo utilizado sería igual en todos los lugares con asentamiento gitano; más tarde con la gestación de los distintos cantes, este ritmo serviría como matriz del cante por SOLEÁ, al solemnizarse, al recibir la impronta personal de los artistas creadores y al tomar contacto con los diferentes elementos musicales subyacentes en Andalucía. En Comunidades aisladas de estas influencias como Extremadura, no puede producirse la evolución, de forma similar a como ocurre en la evolución de las culturas primitivas que nos lleva a reconocer en las postrimerías del siglo xx la existencia de algunas todavía en lugares aislados y se conserva, por tanto, el primitivo ritmo, que irá recreándose y conformándose en torno a la PLAZA ALTA de Badajoz, lugar de gran asentamiento, trasiego y paso de los gitanos y en el que existían grandes y numerosas posadas para caballerías, y que podríamos comparar en cuanto a Extremadura, con el equivalente en la distancia de lo que supuso Triana en el cante con respecto a Andalucía, y así se irá formando este cante con el nombre de JALEO EXTREMEÑO y el aire propio, la cadencia y la acentuación del habla de los gitanos extremeños y sus influencias.

En otras provincias andaluzas, donde tampoco existen cantes propios por SOLEÁ, tales como JAÉN, GRANADA, MÁLAGA, ALMERÍA y HUELVA, creemos que no se mantiene el primitivo ritmo de JALEO, porque la existencia de otros géneros de cantes distintos y propios de gran riqueza y entidad, impiden u obscurecen la conservación de este ritmo gitano primitivo o la evolución de los mismos, más elaboradas en otros lugares y su toma de contacto con estas provincias donde sí habían evolucionado, hacen que se pierdan; peligro que indudablemente estaba corriendo el JALEO EXTREMEÑO, ya que nuestros artistas en MADRID prácticamente lo cantan y lo graban a ritmo de bulerias, debido a la gran influencia y facilidad en la difusión actual de todos los géneros flamencos.

De esta forma la evolución de este primitivo ritmo será solemnizándose a SOLEÁ al igual que el TANGO al solemnizarse y enlentecerse se hace TIENTO, y al aligerarse, al igual que el tango se hace «TANGUILLO» para la chufla y el baile; el JALEO se hace BULERÍA para la burla, la chufla, el baile y la fiesta.

Hay, eso sí, una diferencia en el tiempo de la evolución de la SOLEÁ con respecto al TIENTO, ya que éste es mucho más moderno y esto es lógico, debido a que los cantes de bodas gitanas tenían un carácter reservado a estas fiestas y tienen que buscar pronto la salida en la SOLEÁ; no ocurre así con el TANGO, cante festero por excelencia y que, por tanto, no necesita una celebración especial ni reservada.

En cuanto al TANGUILLO y la BULERÍA, como tienen compás distinto, el tanguillo tiene menos calidad y dificultad y es normalmente considerado género menor y la BULERÍA, aunque también empezó considerándose como género menor, por su dificultad técnica sobre todo, cobra gran espectacularidad y protagonismo en tiempos modernos.

Las formas del JALEO EXTREMEÑO recuerdan en parte al tango extremeño y de hecho en la actualidad se cantan letras de unos y de otros indistintamente, si bien sus tercios son menos alargados y con menos riqueza musical. Tienen una especial cadencia-parada en el último tercio, que rompe el ritmo y hace muy difícil su interpretación.

Las letras del JALEO EXTREMEÑO, aunque como hemos dicho las actuales suelen intercambiarse con las del TANGO EXTREMEÑO, suelen hacer referencias a las bodas:

Ábreme la puerta Peña
que se ha llevao el tío Joaquín
la flor de las Extremeñas.


ya otros ritos de aparejamiento, como los expositamientos:

Esta noche me exposito
mañana por la mañana
me la llevo a Don Benito.


O las fugas, con lamentos o reflexiones al elegir, en la boca de la mocita:

Ay un encajero
madre yo me voy con él
que tiene mucho dinero.


el pretendiente:

El aire le dice al «santo»
que yo me quedo con la chiquirrinina
que la grande tiene amo.


o de los padres:

Ay que por mi puerta pasó
un gitano canastero
que a mi niña se llevó.


Las estrofas suelen ser de tres versos y entre las letras de los mismos, sobre todo entre el penúltimo y el último verso, suelen intercalarse palabras características, tales como «caramba» que aumentan la dificultad en la interpretación sin salirse del compás.

22/1/07

EL PIYAYO

(publicado en CANDIL nº 48, noviembre-diciembre 1986)

Rafael Reyes Nieto «El Piyayo» (Málaga, 1864-1941), tuvo una vida pintoresca y azarosa, desde soldado en la guerra de Cuba a presidiario. Su cante es fiel reflejo de su vida. Un tango irregular con aires de carcelera y guajira, que se acompañaba él mismo a la guitarra en constante improvisación .

SOBRE "EL PIYAYO"


Juan Calderón Rengel

Hace unos años se publicaron en el diario SUR, de Málaga, unos artículos con entrevistas a personas de distintas edades, profesiones etc., sobre si habían conocido o no al «Piyayo» o, al menos, habían oído hablar de él. No tengo a mano los trabajos, ni siquiera puedo asegurar que los conservo. No se trata de estudios sobre este personaje, sino más bien de una encuesta de la que pudiera deducirse, con garantías de autenticidad, la erosión que el tiempo -ese enemigo del hombre- va causando inexorablemente en nuestra memoria, en todo nuestro ser. Resultó de aquella prueba que nadie o casi nadie había conocido al «Piyayo» ni había oído hablar de él. Y no porque no gozara de popularidad en su tiempo -que sí la tuvo y grande-. Y es que Málaga la cantaora había empezado a olvidar a una de sus figuras flamencas más representativas y trascendentes.

Pero aquí se produjo su renacimiento, pues cuando muchos de los profesionales del cante (algunos incluso importantes) eran relegados al más negro olvido y allí se quedaban anquilosados y estancados, los «jipíos» de este gitano serio, silencioso y desgarbado volvían a sonar y resonar en cafés y tablaos, y sus «ayes» han vuelto a ponerse de moda para alcanzar ese «status» de solera y definitiva consagración, que es como un espaldarazo de vigencia. Y eso, digo yo, será por algo. A mí no me cabe duda de que la principal labor de mantenimiento, conservación, vigilancia y mejoramiento de la pureza del cante la llevan a cabo las «peñas», que agrupan en sus cenáculos a aficionados, o, sencillamente, amantes de esta faceta de nuestro «folklore». Hoy se puede avanzar mucho en este terreno por la abundancia de medios técnicos apropiados y cada vez más perfeccionados de que se dispone. Hoy, el que no aprenda a cantar flamenco, o por lo menos a entender de él, es porque no quiere o no esté mínimamente dotado para ello, pues facilidades no le habrían de faltar. Por lo pronto, ya está funcionando por ahí algún que otro centro, impartiendo estas enseñanzas. «Cosas veredes que harán fablar a las piedras».

Creo que esta reaparición o renacimiento no pueden deberse a pura casualidad. Aquí se ha operado un cambio de ambiente y estilo en el panorama y gustos flamencos del pueblo y para que ello haya podido ocurrir ha sido necesario que lo que va a renacer tenga calidad artística. De todas maneras, se ha caminado a veces a grandes pasos, bien porque la afición tácitamente lo ha ido exigiendo así, y otras temerariamente para recobrar el tiempo perdido. Ambas cosas son enemigas de nuestro cante, en el que no caben saltos felinos, desde el olvido hasta la excesiva e incontrolada euforia. No creo que haya hoy cantaor que no lleve en su repertorio alguna cosa del «Piyayo».

Pero también ha contribuido a la producción del hecho que venimos comentando la inclusión por González Marín, en sus programas de recitales, de la poesía «El Piyayo», de José Carlos de Luna, en los años inmediatamente anteriores y posteriores a la guerra, poesía incluida entre las mil mejores de la lengua castellana. La mayor parte de la producción poética del nombrado autor creo que lo fue con miras a que se adoptase por el gran recitador cartameño, como así ocurrió, figurando entre otras «La taberna de los tres reyes», «Solearillas», «El Cristo de los Gitanos», «Caracoles», «Ritmo de tanguillos del Campo de Gibraltar», «El fandango de Juan Breva», «La misa mayó del pae Miguelito», «El café de Chinitas», «La Golondrina», «La Anica Amaya», etc. La primera edición tuvo lugar el mes de agosto de 1934, siendo el precio del volumen de siete pesetas. Recuerdo que lo adquirí en una de aquellas bibliotecas ambulantes, que recorrían ciudades y pueblos para promover entre la gente la afición por la lectura. González Marín aireó la poesía por los cuatro puntos cardinales con magníficos resultados.

El primer verso del repetido poema dice así: «¿Tú no conoces al "Piyayo"?». Cuando se escribió aún vivía el protagonista. Yo le conocí, aunque nunca hablé con él. Pero parece que existe una confusión (que no resta mérito literario a la composición) entre el verdadero «Piyayo» y otro cantaor llamado «El Rabúo», que también, adornándose de una guitarra, cantaba y bailaba en tabernas y en las calles, pidiendo después limosna a los oyentes. Conservo en mi memoria imágenes borrosas, vagas y difuminadas de un hombrecillo bailando en una calle de mi pueblo, acompañándose de una guitarra, vivo como una centella y saltando como un cigarrón. Era «El Rabúo», cantado por José Carlos de Luna como si fuera el verdadero «Piyayo», que no era como erróneamente dice el poeta:

«Un viejecillo renegro,
reseco y chicuelo;
la mirada de gallo
pendenciero
y hocico de raposo tiñoso
que pide limosna por tangos
y maldice cantando
fandangos gangosos...»
.

Me parece que aquel hombrecillo, entre otras coplas que no recuerdo, cantaba una que decía así:

«yo soy el Malacatín,
y tengo menos vergüenza
que "tos" los que hay aquí»
.

Los oyentes, en su mayoría corredores, tratantes, ganaderos y feriantes en general, se solazaban en la choza donde tenía lugar el «espectáculo», fumando sin parar tabaco de contrabando y tomando cortados de aguardiente seco.

El verdadero «Piyayo» me lo mostró un amigo en Málaga una noche de junio de hace 50 años, cuando tomábamos café en un bar de calle Larios.

-¡Ahí va «El Piyayo»! -me dijo- y yo, disimuladamente, salí a la calle y le seguí un poco. Llevaba su inseparable guitarra en bandolera y sombrero cordobés, e iba mal vestido. Era alto, algo encorvado. Otro día que le vi como un sonámbulo, con unas copas de más, iba monologando. En las dos ocasiones, solo.

Las coplas de su cante son generalmente jocosas, asentadas en un poso de humor y tristeza, que, ante el contraste, hacen sonreír -y pensar- al auditorio. Y es que este cantaor «sui generis» tiene duende, que es algo que sin voz, sin academicismos, con muy pocos recursos, presta al cante una gracia especial que lo eleva, así como al auditorio, a regiones de inevitable e incomprensible escalofrío.

He aquí algunas de las letras de este cante del «Piyayo»:

«Adiós, patio de la cárcel,
rincón de la barbería,
que al que no tiene dinero
le afeitan con agua fría».

«Adiós, Málaga la bella,
tierra donde yo nací
que pa todos fuiste madre
y madrastra para mí».

«El día que yo te vea
hablando con quien tú sabes
te toca el premio mayor
de los números cabales...»
.

Finalmente, recuerdo con toda fidelidad unas estrofas flamencas que se cantaban mucho hace más de medio siglo, y que hoy casi nadie las conoce. Son los versos del absurdo, del disparate, a los que tan aficionados eran los antiguos cantaores. No sé si «El Piyayo» las cantaría. Desde luego, en mi pueblo sí se conocían, y me han llegado por tradición oral, a veces a golpes de memoria, pues no tengo ningún dato, nota o tratado donde haya podido leerlas. Por otra parte, llevo cincuenta y tantos años conservándolos por ese procedimiento, y si a veces, años atrás, he requerido su presencia en cualquier reunión familiar o de amigos, han acudido prestos a mi llamada, sin un fallo, sin una detención, sin un tropiezo, para dormirse nuevamente hasta otra ocasión propicia. No sé cuándo ocurriría esto la última vez. En cierta ocasión pregunté a un flamencólogo, y me dijo escuetamente que parecía cante del «Piyayo». La verdad es que a mí también me lo ha parecido siempre.

y aquí trascribo la letra:

Yo salí de mi cuartel
con hambre de tres semanas,
y me encontré un cirolillo
cargaíto de manzanas.

Empecé a tirarle piedras
y caían avellanas,
y al ruido de las nueces
salió el amo del peral.

" ¿Está usted cogiendo uvas,
siendo mío el melonar?".
Me tiró medio ladrillo
y me pegó en un tobillo,
me hizo sangre en un colmillo
y me dolió hasta el morrillo.

Yo fui a la venta a curarme.
El ventero estaba malo
y la mujer no lo sabe.

Las cabras están en misa,
las mozas en el corral,
los platos friegan y barren
y la escoba en el vasar.
En el cajón está el vino
y en la calabaza el pan.

17/1/07

LA TRIANA DEL ZURRAQUE (y II)

-Cambiando el tercio, como se suele decir, al escuchar el disco «La Triana de El Zurraque», escuchamos cómo el estilo de bamberas tiene un sabor diferente a los que últimamente venimos escuchando. ¿De dónde «El Teta» ha cogido ese gusto para entonar las bamberas?

-Pues de «El Zurraque». Yo salía de joven con una muchacha que vivía en este barrio y a ella le escuché cantar las bamberas que yo hago. No sé si ella las escuchó en algún lao, que supongo que sí, pero lo cierto es que yo le escuché las bamberas a esta chavala y como ella las hacía, así las hago yo.

-Aunque parezca un poco liviano, siempre que charlamos con artistas, tenemos la curiosidad de preguntarles de dónde procede su apelativo artístico. Esta bastante claro el de Márquez, «El Zapatero», pero ¿ «El Arenero» y «El Teta», de dónde vienen?

-Pues está muy claro también, porque yo tengo una gravera de arena. Yo no he comido más pan que el que han dado nuestros barcos, con los cuales sacamos arena del río. Esta gravera era de mi padre y antes lo fue de mi abuelo y desde entonces viene el apodo.

Y el mío -aquí interviene «El Teta»- es también un apodo, creo que al primero que le decían «El Teta» era a mi tatarabuelo y de él todos lo hemos venido heredando. ¡Compare, tiene usted toa la cara de una teta! - expresa de nuevo «El Arenero».

-¿Qué opinión tienen ustedes de lo que se viene denominando soleá de los alfareros?

-Bueno, ese nombre se lo puso don Rafael Belmonte, porque la mayoría de los cantaores que la interpretaban eran alfareros, pero eso es soleá de «El Zurraque», como antes ya no hemos referío. Lo que pasa es que el arte es como tó, es una práctica, un estudio. Si te encierras en uno o dos cantes, pues no sales de ahí. Si quieres estar más preparao, pues tienes que practicar más -comentó «El Zapatero».

-¿Ha podido servir, en cierta manera, ese encierro de los cantes de «El Zurraque», así como de sus cantaores, para que se conserven con toda su pureza?

-¡No, que vá! Allí han estao toos los cantaores del mundo. Ha estao Antonio Mairena, Juanito Valderrama, han estao todos. Lo que pasa es que se ha seguío manteniendo en cante puro, se ha seguío manteniendo nuestro estilo, Me acuerdo -continúa «El Arenero»- una vez que estuvimos en una reunión con Antonio Mairena, Tomás Torre, Juan Talega, en fin, que echamos un rato muy bueno. Me acuerdo que le dijeron a Mairena que hiciera la soleá que hago yo, y Antonio contestó: «No me digáis más que haga el cante de «El Arenero», porque cuando yo haga ese cante será para engrandecerlo, no para desvirtuarlo», y es que Antonio Mairena es el cantaor más grande que yo he escuchao.

-En aquella ocasión yo le pregunté también a Antonio -comenta «El Teta»-. Antonio, ¿Los fandangos es un cante chico? y él me contestó: «Depende de quien los cante, porque esos fandangos que tus has cantao, que son de «El Mani», son grandes porque ese cantaor los hacía grandes y fue una pena que se muriera con 25 años». Me acuerdo que «El Mani» -continúa- era un gran cantaor, y que se juntaba mucho con los grandes toreros. Además, por esa amistad que tenía con las grandes figuras del toreo, «El Mani» se juntaba mucho con Arruza y en una ocasión estuvo cantando en Córdoba, en la casa de Manolete.

-Yo lo que quiero y ojalá fuera así -interviene a continuación «El Zapatero»- que haya chavales nuevos, que salgan con «maera» y que sigan llevando y haciendo el cante de «El Zurraque». Yo estoy harto de ir a concursos de cante y a festivales, y el cante que hacen los gitanos está bien abrigao, ese cante no se pierde. Es una pena que el cante de «El Zurraque» se pierda porque no salgan nuevos valores que puedan continuar con este cante, y lo bueno es que a los jóvenes les gusta este cante, pero por circunstancias y quizás por proyección hacia la popularidad, no suelen hacer los cantes de «El Zurraque».