16/3/07

ANTONIO FERNANDEZ "FOSFORITO" (III)

-¿Tu impresión de Manuel Torre?

-¡Mira! Tenemos que fiarnos de la gente que lo conocieron porque la discografía que existe de él no es fiable, ya que en ella no se encuentran los datos de la grandeza que nos cuentan que él poseía. Pero, sin embargo, ha tenido que ser un genio muy importante cuando después de cincuenta años estamos hablando de él.

-Antonio Chacón.

-Creo que ha sido el genio del siglo. El creador más grande que ha dao este siglo. Te digo esto porque de mis conversaciones con Pastora -tú sabes que yo compartía camerino con Pepe Pinto y Juan Valderrama-, Pepe Pinto compartía el camerino, pero Pastora era mi compañera de cuarto y por tanto charlábamos mucho y cantábamos. Hasta hay un cinta donde yo le toco a Pastora, que por cierto la tiene Ramón de Algeciras, que cantaba Pastora, porque yo la dejaba ronca un día sí y otro no. Y ella, cada vez que surgía la conversación del cante, decía: «Qué bien cantaba don Antonio, qué bien cantaba mi hermano Tomás, qué bien cantaba don Antonio...». y además le seguía llamando don Antonio, porque Chacón era treinta años mayor que Pastora, más o menos.

-Tomás Pavón.

--Es un caso particular. Tomás Pavón tiene su propio sello. Así como Chacón era un genio recreador. Yo le busco a muchos cantes de Chacón parentesco con muchos cantes de otros. Aunque haya alguien que diga, por ejemplo: «La Trini», como dice Núñez de Prado en su libro La Trini,la mejor imitadora de Chacón. «La Trini» era una cantaora que tenía su sello, su personalidad. Sin embargo, en Chacón hay reminiscencias de «La Trini». Y Tomás, que vivió siempre bajo el amparo de su hermana, que la jaleaba con mucho cariño, que le decía: «Tomasito..., vamos allá». Por eso la familia de los Pavones ha sido una familia de grandes cantaores, toos. Y a pesar de ello, Tomás tiene o tenía una personalidad muy propia. Yo creo que el «Reniego...» de Tomás no se va a superar jamás después de cuarenta años, ni de cien años más. El «En el barrio de Triana...» no se va a mejorar jamás. Yo creo que Tomás es un genio irrepetible.

-Pastora.

-A Pastora es aplicable lo de Tomás, porque esa familia ha sío punto y aparte.

-Y un poco más cerca: Juan Talega

-Agustín era un cantaor puro, purísimo. Cortísimo, pero de la máxima pureza, de una familia cantaora emparentada, como sabéis, con Joaquín el de la Paula. El no fue profesional, pero antes hablábamos de cantaores que no han trascendido, pero que han sido base cantaora y en esta circunstancia se encuentra Juan Talega.

-Aurelio Sellés.

-Aurelio era el cantaor de la aristocracia. Era el último de esa dinastía cantaora gaditana. Hay una cosa aquí que habría que distinguir: la pureza de la intención y la posibilidad en la ejecución.

-Otro gaditano: Pericón.

-Toa la gracia y el salero. Pericón era amigo y era el tío de más gracia del mundo. Pasao de compás, conocedor y limitao de facultades, pero sabía lo que traía entre manos.

-Manolo Caracol.

-Ahí hay que hablar otra vez de un genio personal. Era un anárquico, aunque no era tan anárquico. La verdad era que Caracol era un genio que recreaba la música de las mismas músicas. Caracol no era sólo las zambras. Caracol no era «La Salvaora» y «La Niña de Fuego», Caracol era un cantaor que luego se templaba por cualquier cante cantando muy bien y con sonío muy caliente. Además, fíjate si era buen cantaor y tenía afición, que cuando ya no estaba tan pleno de facultades hizo un disco de cantes de Chacón -y eso es una constante en la mente de cualquier gitano o payo: Chacón, siempre presente- y resulta que es el mejor disco de su vida. Es curioso, cuando hace «Del convento las campanas...» y los demás cantes de Chacón sale lo mejor de su discografía. ¡Ahí queda eso!

-Pepe Marchena.

--Ha sío una figura, pongamos durante 50 años. Y hay que tener mucha calidad, contra lo que digan muchos, para mantener el tipo durante tanto tiempo en su parcela. Tenía su parcela muy limitada, y digo su parcela porque ahí está su discografía y se puede escoger claramente entre la paja y el trigo y no quiero decir con esto que en Marchena haya mucha paja. Una cosa es lo que él diga y otra cosa lo que él haga y todo lo que hacía lo tiene grabado, no vamos a descubrir nada nuevo.

Nosotros no vamos a descubrir a Marchena ahora y es cierto que tiene cosas que están muy bien hechas. Lo que pasa es que tenía su parcela, no era tan largo como él pretendía. Los cantes de Málaga, muy bien. Los cantes de Levante, perfectos. Y no es que lo hiciera perfectos porque lo diga yo, ni porque su voz se adaptara -lo de la voz es muy relativo-, porque se puede decir: ¡Oiga usted! , a mí me gusta mucho la voz de Marchena. A mí me gusta mucho la voz de Caracol. A mí me gusta mucho la voz de Valderrama... Pepe Marchena tenía sus adeptos, que muchos eran auténticos aficionados -para ser aficionado no se tiene porqué saber de Flamenco, sino gustarte- que sabían distinguir lo bien que cantaba Marchena, lo que cantaba bien y luego había otro grupo de gente que se tragaban todo lo que les echara Marchena. En su parcela ha sío un cantaor digno, un cantaor importante, que si no hubiera sío así no se hubiera mantenido, y además ha dejao escuela. De él han nacío un montón de gente que ni siquiera se le han aproximao, luego tenía una importancia.

-Antonio Mairena.

-La gran revelación ha sío Mairena. Era un cantaor muy completo. Como te diría... Sin comparar con nadie, porque todos tenemos nuestras limitaciones, Mairena tenía su parcela bonica, amplia, y a Mairena se le deben muchas recreaciones, se le debe el título de muchos cantes que sin él no hubiéramos sabido la procedencia. Hay muchos cantes que nosotros los conocíamos, pero que no sabíamos titularlos, y él, a través de sus amigos mayores -entre ellos Juan Talega, Tomás Torres, Pepe Torres, hermano de Manuel y otros cantaores- han ido colocándole títulos a esos cantes, que no se hubieran perdido porque estaban ahí, pero que él ha sabido ir titulando. Quiero decir que estos grandes genios que pasan, porque el Cante está por encima y los genios mueren y los cantes continúan a través de todas las épocas, Mairena es el genio más inmediato que nos ha dejao una riqueza y unos modos y unos puntos de apoyo muy importantes.

-Entonces, los genios mueren y el Cante no. No crees...

-Yo creo que el Cante sobrevive a los genios, eso es lo que te decía. Hay una cosa, que la forma del cantaor se muere con él. Pero hay una riqueza que queda en el fondo que es la que dejan, es lo que ellos aportan al acervo cultural andaluz y en eso Mairena ha aportado mucho, porque en estos treinta últimos años la huella que ha dejao Mairena es insuperable.

-¿Existe en la actualidad alguien que pueda aportar una recreatividad perdurable o creadora de algún estilo nuevo?

-¡Sí los hay! Antes me habían preguntao sobre las nuevas tendencias. Los pseudo-flamencos, los nuevos modos actuales, la posibilidad de evolución... y sí que evoluciona el Flamenco. Lo que pasa es que ha ido tan dentro del Cante mismo que no se ha notao, pero si se presta una atención acusada sí que se nota. Si tú coges ahora mismo un cante, ese cante bien hecho ahora y ese mismo cante hecho hace 50 años, y no es el mismo; y es el mismo cante, pero en el fondo y en la forma cambia y por tanto algo de evolución se ha producío. No es lo mismo con lo pseudo-flamenco y creo que la equivocación está en la palabra flamenco. Hay una forma emotiva de interpretación que es lo «jondo». Hay unos cantes que se prestan a llamarles «jondos» en relación con otros que por su forma o ritmo son más alegres o ligeros en esa forma y no entran dentro de ese apelativo.

¿Qué es a lo que llamamos grande? ¿ También entran en ese tratamiento? Claro, eso es una cosa distinta. Pero cuando llega un señor basao en lo flamenco -el error está en los que no están iniciados y llaman Flamenco a todo, hacen un globo con todo y le llaman Flamenco a «Una lágrima cayó en la arena...» o al «Porompompero»- y realiza cosas comerciales, el no iniciado se confunde pero siempre le entra mejor como auténtico flamenco el Cante por derecho.

Yo sé los intentos que hay que recrear y te contesto con esto a tu pregunta. Si después de cuarenta años, de cincuenta años, de trescientos años o de quinientos años, aún tenemos algunas o muchas dudas sobre ciertos cantes que son base, que son historia, que son el origen de los cantes, que son la madre de los cantes y que son lo fundamental del Cante, ¿de qué manera se puede hacer ahora un cante con una música nueva y darlo como una creación?

(continuará)

14/3/07

ANTONIO FERNANDEZ "FOSFORITO" (II)

Después, con motivo de una grabación que tenía pendiente con la casa Philips, me trasladé a Madrid. Llegué con tan buen pie que primero empecé haciendo un programa de radio a la semana y por el que me daban ochocientas pesetas. Con esto y con lo de la casa de discos me bastaba para vivir . Posteriormente, me presentaron a Mariemma y debuté con ella en La Zarzuela en un espectáculo mixto que llevaba entre clásico y flamenco. Allí me propuso don Alfonso Camorra que trabajara en el «Corral de la Morería». Luego seguí grabando con Philips, aunque las primeras grabaciones se hicieron muy mal porque grabábamos en el Teatro de la Comedia a las diez de la mañana, con el teatro vacío y cuando no entraba uno, entraba otro. Total, que se hizo en malas condiciones y por eso esas grabaciones no son muy buenas y además era cuando empezaba el microsurco.

Después estuve en Oriente dos años, volví de Alejandría en el año 60, en un barco hasta Marsella, y desde allí llamé por teléfono a Capuletti, que era amigo mío desde hacía bastante tiempo, y me dijo que me fuera a París. Total que me fui un mes a París sin pensarlo y me gasté en el mes todo el dinero que había ganado en Oriente. Después volví a Madrid y monté un espectáculo en el que llevaba a Jarrito, Juan Varea y otros. En otra ocasión tuvo en mi compañía a «El Sevillano» y al «Peluso».

-Antonio, cambiemos un poco el tercio. Ricardo Molina decía que las alegrías de Córdoba no eran tales alegrías, sino cantiñas. ¿Qué opinas de ésto?

-Cantiñas es una forma general de denominar a los cantes. Pero de esto hay mucho que hablar. La palabra cantiña lo abarca todo, pero ¿qué es todo? Los cantes del rincón de Cádiz y todos los cantes que sean... ¿ Que vaya a un determinado modelo de ritmo? ¡No! ¿Por qué? ¡Cuidado!, porque yo he demostrado en mis charlas ilustradas que no tienen ningún parentesco. Los cantes del rincón de Cádiz entre sí se parecen todos. ¡Menos los cantes de Córdoba! Porque son de Córdoba, sencillamente. Lo que te puedo decir es que no tiene ningún parentesco musical con ningún cante del rincón de Cádiz. Cantiñas a todo en general, pero bueno, los caracoles sí se parecen un poco a las alegrías mismas y en las mismas alegrías se hacen cosas por caracoles. Lo que pasa es que cantar en un tono transportao es dificilísimo, así como cantar un cante de caracoles en las alegrías -hablamos ya en los cantes de Cádiz- porque te desgañitas. Entonces, cada estilo está amoldao a cada cante por la tesitura en que se canta. Naturalmente, sacrificando lucimiento, dentro de un mismo tono de alegrías se podrían cantar todas las cantiñas, llamándole cantiñas a todo en general, pero cada una de las existentes con su personalidad definida de caracoles, mirabrás, rosas.

Pero ahí tropezamos con otra: ¿cantiñas? y entonces tenemos que decir que hay otra que tampoco tiene ningún parentesco porque musicalmente no tiene la estructura de ritmo musical que la distingue y hay que ponerle nombre: «del Pinini», que es lo que la distingue. El Pinini recreó esa música que había escuchado a alguien y que desembocó en un cante que no tiene parentesco musical con las alegrías de Cádiz. El era de Utrera y no de Cádiz, y resulta que hace un cante que está en ese modelo de ritmo y de acompañamiento, pero, sin embargo, en la línea difiere y tiene una personalidad diferente y como he dicho, hay que añadir el nombre del que creemos fue recreador de ese cante. Y digo recreador pensando en que alguien fue inspirador de ese cante.

-¿Es posible que el «Pinini» haya basado sus recreaciones en las rosas?

--Puede que sí, porque tiene una cierta similitud musical, aunque no exactamente. Es lo mismo que la Soleá; la base musical de acompañamiento es la misma, pero un cante por soleá es diferente a otro. Pues igualmente la cantiña es diferente una de otra, aunque la base musical de acompañamiento sea la misma.

-Antonio, con independencia de que tengamos un criterio formado al respecto, la pregunta tal vez interese a algunos de nuestros lectores. ¿Es el polo un cante de Málaga?

-Yo no creo en eso. Estébanez Calderón cuenta en su libro, allá por 1841, en «Un baile en Triana», que se cantaron corridos -romances-, se cantaron y se bailaron garrotines, polos y soleás apolás. ¡Ya tenemos un dato! En Triana se ha cantao siempre la soleá apolá. Hay una soleá apolá, o que se aplica a ese cante, que cantaba Rafael Moreno, que era de Jerez, y que en Málaga dicen que ésta es una soleá de Málaga. ¿No te parece raro? ¡Bueno! Lo que pasa es que Rafael Moreno estuvo viviendo en Jerez, que vivió en Málaga y hacía un cante de Jerez. No era malagueño, era de Jerez y por tanto cantaba como en Jerez. Entonces tenemos un dato dejando al margen el empleo de Rafael Moreno. Estébanez dice que se cantaron polos, fíjate bien en el plural: polos, soléas, corridos y garrotines... y no recuerdo más, pero hace referencia a los polos. Lo mismo que en la soleá, porque el polo es una soleá, que va en soleá, que se hagan distintos polos y que no tiene nada de extraño que el mítico Tobalo, que creo que se llamaba Cristóbal Polo -apellido éste que se conoce algo- cantara un polo. Creo que la letra exacta donde se menciona a Tobalo con lo de «viva el polo de Tobalo», esto sólo lo dice Almadén, la letra exacta como te digo, dice: «viva el polo sevillano»; esto no quiere decir que Tobalo no cantara un polo y que alguien dijera: «viva el polo de Tobalo».

(continuará)

13/3/07

ANTONIO FERNANDEZ "FOSFORITO" (I)

"Ellos, los protagonistas dicen"

(publicado en CANDIL nº 50, marzo-abril 1987)

Rafael Valera



-Antonio, tu familia tuvo una larga tradición cantaora; creo que lo de Fosforito proviene de tu padre, ¿no es cierto?

-En un principio yo era Antonio de Puente Genil y así aparezco en un cartel en el año 47 en Ronda. Antes de ponerme ese nombre a mí me conocían como el hijo de Fosforito; un trotamundos que iba cantando de feria en feria de ganao y por las tabernas poniendo la gorra; cantaba fandangos y verdiales. Lo mismo que yo había otra serie de gente y nos juntábamos en Collera; yo iba de compañero de Carlos el de Saucejo y de Rosafina de Casares, que si vive tendrá ya cien años, porque en aquella época ya era mayor. Luego había otros que no han trascendido. En aquellos tiempos rara vez nos acompañábamos con guitarra. Casi siempre era haciendo compás con los nudillos, y ocurría una cosa, que todo lo marcábamos en compás de soleá. Con estas andanzas y esta forma de vida se cimentaron mis conocimientos y mi sentido del compás se acentuó.

-Entonces eras apenas un niño. ¿Después?

-Cuando fui mayorcito tuve la suerte de conocer a un guitarrista en Antequera que era barbero, porque antiguamente casi todos los barberos tocaban la guitarra. Entonces hicimos en Collera una gran amistad y nos íbamos por ahí a enrolarnos en cualquier troupe, que unas veces nos pagaban y otras no. Recuerdo que a veces no teníamos ni para pagar la fonda y teníamos que dormir en los portales de las casas que entonces los dejaban abiertos. Pero donde quiera que hubiera una casa de niñas valientes, allí entrábamos nosotros y por lo menos el plato de comida lo teníamos seguro; luego siempre había alguien que nos llamaba para cantar. Otras veces hablábamos con el empresario de los cines de verano y le hacíamos la propuesta de cantar después de la película y muchas veces aceptaba subiendo la entrada una perra gorda y a nosotros nos daban dos o tres pesetas.

Ya en el año 47, teniendo 15 años, me salí de mi casa para hacer la ruta de la serranía cantando hasta Ronda. Allí estuve un año porque encontré a un empresario que hacía bolos y me contrató. Por aquella época yo iba con el Gitano de Bronce y aún conservo un cartel de ese año donde aparezco como he dicho antes, como Antonio de Puente Genil.

-¿Y de los cantaores de tu tierra...?

-Mi pueblo ha tenido siempre una gran tradición cantaora y siempre he estado con la oreja puesta en todos los viejos que cantaban. Recuerdo que escuché a «El Seco», a «Malos Pelos», a «Pinturas», por cierto que este último hacía la malagueña de «El canario» perfectamente. Por tanto, se puede decir que Puente Genil ha dado un manojo de cantaores, aunque profesionalmente pocos, salvo Juan Hierro, que grabó y cantó con Vallejo, y Cepero, que hay que tener presentes. En el año 48 me fuí a Málaga, donde conocí a un sinfín de cantaores. Entonces empecé a subir a las ventas a través de la amistad que hice con un guitarrista que le llamaban el «Niño de Almería», porque a mí en Málaga no me conocía nadie, pero poco a poco fui cogiendo sitio en los ambientes flamencos. Desde luegó mis principios en Málaga también fueron durísimos.

Luego después, en Cádiz, durante el servicio militar. recuerdo que me hice cabo por tener más tiempo para relacionarme con los flamencos, aunque por aquel tiempo ya conocía a Antonio el Herrero, a «El Peste», a «Rociana», en fin, a muchos. Entonces resulta que me operaron del estómago y a los tres días de operao me licenciaron, diciéndome que me tenía que marchar, puesto que ya no era militar; por lo tanto, me salí del hospital con los puntos y la herida fresca, teniendo que ir a curarme donde pillaba. Yo he padecido del estómago desde pequeño, consecuencia de mi mala vida, porque donde iba a cantar, el señorito no preguntaba lo que queríamos tomar, sino que tomábamos de lo que él estuviera tomando, coñac, anís, vino, lo que fuera, y claro así enfermé del estómago. Estando recién operado tuve que ir a buscar la vida a un cabaret que se llamaba el Pay-Pay, y estando cantando por siguiriyas me sentí que la herida se me abrió y empecé a sangrar. Entonces me llevaron a curarme y ocurrió que pillé una anemia muy grande, no podía cantar, me quedé mudo, estuve un año mudo. Me fui a mi pueblo y ocurrió una cosa muy bonita, ahí le echaron cojones, porque resulta que había un gran aficionao, Rafaelito Valentín, y un alcalde que aunque era falangista era una persona extraordinaria, y en un pleno del Ayuntamiento acordaron que si yo no podía ser cantaor al menos fuera tocaor, porque el artista que había en mí no se podía perder. Entonces el Ayuntamiento me compró una guitarra y comprometió aun guitarrista viejo para que me diera clase. Poco a poco fui recuperándome, intentando también hacer algunos cantecitos.

Y ocurrió que al cabo del tiempo me fui encontrando bien, no con la voz y la limpieza que tenía antes, y me presenté al Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba que se convocó por aquella época. Tenía la ilusión de ganar algún premio porque me hacía mucha falta, ya que estaba en una situación desesperante y tuve la fortuna de alzarme con los cuatro primeros premios. Hice dieciocho cantes.

A mí siempre me ha ocurrido que he sido una persona muy inquieta. Monté un espectáculo con los ganadores de los segundos premios que se llamaba «Festival de Cante Grande». Luego este espectáculo me fue mal y cuando terminó me quedé a vivir en Sevilla. Me fui a vivir en casa de la madre de las hermanas Cruz, que eran primas hermanas de Antonio Mairena. Trabajé en varios sitios, principalmente en «Los Majarones», ahí fue donde conocí a Juan Mojama, a «La Moreno», que llegaba de madrugá sobre las seis de la mañana; al «Perrate» que ha cantao divinamente, a Vallejo, aunque ya lo conocía de antes. Recuerdo que me decía: ¡Antoñito, vamos a tomar un cafelito! A pesar de toda esa leyenda que hay en torno a Vallejo, para mí era una persona muy simpática y generosa. El y yo charlábamos mucho en el «Maravillas», en la Alameda.

Con otro cantaor que también tuve mucha amistad, porque era la mejor persona que yo he conocío, fue Pepe «El Pinto». Pepe era una santo y también muy generoso. A mí me quitó mucha hambre y además era una persona que te daba mucho calor , mucha confianza.

También estuve cantando en «El Guajiro» y allí hice mucha amistad con Manolo de Huelva, pues le caía muy bien, hasta tal punto que nos juntábamos en su casa y se ponía a tocar ya cantarme, porque a él lo que más le gustaba era cantar. A mí me corregía muchas cosas.

(continuará)

12/3/07

ANTONIO FERNANDEZ "FOSFORITO" (Introducción)



El número 50 de CANDIL, correspondiente a marzo/abril de 1.987, fué un monográfico dedicado al cantaor Antonio Frenández "Fosforito".

Con profusión de colaboraciones realizadas por tratadistas, flamencólogos, compañeros y otros artistas relacionados con el maestro de Puente Genil, ofrece documentación de gran calado para centrar la obra del cordobés, su vida y su tiempo... aquí quedará testimonio de cuanto me ha parecido de mayor interés, siempre abierto al vuestro (Agustín Gómez, Manuel Yerga, Luis de Córdoba, Paco Vallecillo, Pérez Bustamante, Manuel Martín Martín, José Núñez de Castro, Luis Caballero, Manuel Ríos Vargas, Pablo Mena, Rafael Valera, Manuel Cano, Juan Calderón Rengel, Juan Luis Buendía y algunos escritos propios del maestro, conforman entre otros, la nómina de tan jugoso monográfico)

5/3/07

CALIXTO SANCHEZ (y II)



-¿Cómo ves tú el flamenco, actualmente, y sobre todo, háblanos de tu parecer sobre las nuevas experiencias que en él se están realizando?

-Esto es tremendamente complicao. Si nos detenemos solamente a mirar hacia atrás, a lo que ya está hecho, podemos profundizar y darnos cuenta que hace cuarenta o cincuenta años, no existían unos estilos de cantes que existen hoy. Por ejemplo, la bambera. Este es un cante que creó Pastora prácticamente y que hoy se admite, no como de los más clásicos, pero sí que se realiza con cierta asiduidad. Luego hay unos estilos que tienen cosas de por ahí arriba como pueden ser las farrucas. Te quiero decir con esto, que hace cuarenta o cincuenta años, no sé que edad tienen estos cantes, se incorporaron al flamenco. Que quizás en aquella época se criticaban como se critican ahora esas experiencias a las que tú aludías.

Por otro «1ao», si nos atenemos a la historia del flamenco, todos sabemos que la guitarra fue un instrumento que se acopló posteriormente al nacimiento del flamenco. Por tanto, desde mi punto de vista, primero fue el cante, luego se incorporó la guitarra y posteriormente se hicieron una serie de cantes que ahora figuran como estilos definidos dentro de nuestro arte, que quizás fuesen en un principio ajenos al cante flamenco. Esto es para mí la que ha sucedido hasta ahora.

¿Qué está pasando en la actualidad? Pues está pasando que se están incorporando muchísimas cosas al flamenco. Muchas de ellas malísimas, que no son flamencas, ni tienen nada que ver con el flamenco, pues pienso que no tienen categoría, que no tienen altura musical. Porque las cosas en el flamenco se hacen a base de tiempo y a base de que muchos cantaores los vayan tocando y torneándolos hasta que en un momento determinao nos encontramos con un cante hecho. Dentro de estas cosas, y es ahí donde yo veo el mal, existen las que no hacen los cantaores, sino que son compositores y que hacen letras que luego son interpretadas. Por tanto, se puede decir que tenemos un flamenco tradicional, un flamenco con mayúscula, y otro flamenco de espectáculo, o por decirlo de otra manera «flamenquillo».

Y con respecto a los instrumentos, yo todavía no he escuchao, a pesar de los intentos que se han hecho incluso con orquesta, algo de calidad. Para mí, esos intentos son un rotundo fracaso. No sé si mañana saldrá algún genio, como el que tuvo que ser el que incorporó la guitarra al cante, que le acople algún instrumento al cante, que al igual que la guitarra, lo engrandezca. Pienso que todo la que le dé categoría y no desvirtúe el flamenco, bienvenido sea.

-¿Qué opinas de la polémica cante gitano, cante payo?

-Lo que es indiscutible es que hay, dentro del flamenco, payos y gitanos. Y en la historia del flamenco ha habido payos que han cantao muy bien y gitanos que también han cantao muy bien. y como el libro de los gustos está en blanco, hay aficionaos que les gusta más la raza gitana cantando y a otros, los cantaores que no sean gitanos.

Hay aficionaos que son «caracoleros» y no les hables de más nadie; como también los hay que son de Marchena y lo mismo. Lo que quiero decir, es que dentro del cante, este tiene tanta variedad de sonidos que se pueden encontrar todos. Desde la voz fina de Vallejo, hasta la voz ronca y rota de Juan Talega. Ahí caben todos los tipos de sonidos que hayan en las voces humanas y, desde luego, el aficionao puede elegir la que más le guste.

Yo pienso que, indiscutiblemente, cada uno canta de una manera y creo que los aficionaos pueden diferenciar perfectamente cuando escuchan a un payo o a un gitano pero, solamente, en sonido. La calidad del artista es otra cosa. Es cierto que hay gitanos que suenan muy bien en determinados cantes, como también hay payos que lo hacen igualmente en determinados cantes ¿Qué quien canta mejor? Desde mi punto de vista, los dos pueden hacer, y esto se ha demostrado, flamenco de gran altura. Quien tiene que elegir es la afición y de hecho lo hace, así, a unos les gusta más Camarón y a otros Diego Clavel, y ahí no podemos entrar. Y ahí tenemos a Pastora y por otro lado a Vallejo. También tenemos a Chacón ya Manuel Torre.

-En estos últimos tiempos, hay instituciones que se están preocupando por el arte flamenco ¿ Cómo ves tú este interés por nuestro arte?

-Tengo que decir que el flamenco es de minorías. Si pasamos Despeñaperros hacia arriba, se puede decir que
el flamenco, prácticamente no existe. Se llevó a Madrid, estuvo en los tablaos flamencos y cuando pasó la euforia, el flamenco en Madrid se ha muerto y la mayoría de los cantaores se han vuelto. Entonces el flamenco es de minorías, pero es de minorías aún dentro de la propia Andalucía. Si se hiciera una estadística sobre cuántos existen a los que les gusta el flamenco y además, cuantos entienden un poquito de flamenco, nos daríamos cuenta de lo que yo digo, que el flamenco es de minorías.

Hoy día se está enfocando como un espectáculo y afortunadamente se está demostrando que es un espectáculo que va teniendo fuerza. Pero el día que el flamenco pierda esa fuerza, porque indiscutiblemente los espectáculos se queman, no sé lo que va a pasar con el flamenco.

Yo pienso que las únicas que pueden hacer una labor grande por el flamenco, son las peñas flamencas. Y a esas peñas, pienso yo, sería a las que tendría que coordinar la Junta de Andalucía y una serie de personas entendidas en la materia -sin tratar de figurar, que de figurones ya estamos hartos- tratando de unificar los criterios de las peñas y favorecer las actuaciones de los cantaores en las mismas, supuesto que llegue el día en que los festivales se vengan abajo. Esa sería una gran labor para mantener el flamenco en candelero.

Otra labor consistiría en organizar por parte de las peñas y con el apoyo del Ministerio de Cultura, la Junta de Andalucía, Ayuntamientos, etc., concursos, tener tocaores que enseñen a los aficionaos, que se difunda el flamenco... Eso creo yo que sería muy positivo.

Por otra parte, también la Universidad tendría un buen papel en esta labor, organizando aulas de cultura flamenca, coloquios, conferencias, recitales, etc., para que los que estudian en estas universidades conozcan en profundidad lo que es el arte flamenco.

4/3/07

CALIXTO SANCHEZ (I)



Nombre: Calixto Sánchez Marín
Nombre artístico: Calixto Sánchez
Lugar de nacimiento: Mairena del Alcor Fecha: 27-7-1946
Domicilio: Mairena del Alcor (Sevilla)

-Parece ser que todo cantaor en esta generación debiera tener sus raíces ¿Cuales son las tuyas?

-Yo te puedo decir que en un principio y teniendo en cuenta el ambiente, el cual puede influir inconscientemente en la persona, te diré que desde los dos años a los doce años, me he criado en un bar. Por tanto en esa etapa, he recibido una influencia cantaora de toda la gente que iba al bar. Antes, los bares no eran lugares de paso como lo son ahora, eran lugares de reunión. El bar de mi padre era lugar de reunión y además era el único restaurante que había en Mairena. Con esto quiero decir que todos los artistas que pasaban por Mairena, todas las compañías que allí actuaban, al final del espectáculo iban a comer a nuestra casa. Como es lógico, yo he escuchado allí a muchos artistas, aunque no me acuerdo de sus nombres y luego, hay una influencia muy directa del pueblo de Mairena, porque Mairena es un pueblo cantaor por excelencia, se ha cantao muchísimo y desgraciadamente, cada vez se canta menos. A consecuencia de esta nueva época flamenca en la que nos estamos metiendo, o nos están metiendo, los pueblos están perdiendo su identidad y muchos de ellos sus raíces. Entonces, yo he recibido influencia de los cantaores de Mairena, gente de bastante edad que yo he conocido con plenitud de facultades, con 40 años o por ahí. Esta gente cantaban todos divinamente y, no solamente, por cantes duros como siguiriyas, soleá, saetas, etc. , sino por todos los estilos.

Los nacidos en Mairena que tengan mi edad, han tenido la influencia a la que yo aludo. Cuando llegaba la feria de Mairena o la Semana Santa, ya estaba el cante a flor de piel; no solamente de los cantaores nativos, sino también de la cantidad de gente que se desplazaban al pueblo durante estas fechas. Me acuerdo que en el centro de Mairena, en la plaza de las Flores que se llamaba, en Semana Santa, se reunían de catorce a quince cantaores cantando por saetas y desde luego, todos intentando quedar mejor que el compañero. Esto ya se ha perdido, no existe, y sí te puedo decir, que en mis recuerdos de niño están muy presentes estas situaciones cantaoras. Podemos decir por tanto, que esas son mis raíces.

Luego hay una segunda etapa que es cuando empiezo en el festival de Mairena. Uno de aquellos festivales grandes que se hacían en el paseo de la feria. Es en estos festivales donde alguna gente joven comienza a tener inquietud por el flamenco. Yo por aquella época me aprendí dos o tres cosas, concretamente una cartagenera y una malagueña y me presenté al concurso como aficionao.

Es curioso que la primera vez que decido cantar en público, cosa que no se lo creía nadie, ni mi padre, tuve la suerte de conseguir el premio de los cantes de levante. Me dieron tres mil pesetas de premio y este galardón me sirvió de estímulo para presentarme a otros concursos y fue así como yo empecé a tomar contacto en serio con el mundo del flamenco.

Fue así como dentro del campo de los cantaores aficionados, me encontré desde con Manolo Avila a Canalejas de Puerto Real. Por supuesto que Canalejas era un cantaor que dominaba diversos estilos, pero cuando digo aficionaos, me refiero al gran cariño que sentían por el cante.

Así aprendí de unos y otros, comencé a preguntar , porque yo soy muy preguntón. Por otra parte, decirte que está clara en mí la influencia de Mairena y claro está, de Antonio. Yo he escuchao muchísimo a Antonio en los bares y otros lugares, no en los teatros, porque como sabemos la primera etapa de Antonio le costaba bastante cantar en público, pues Antonio, como todo el mundo, tenía sus rarezas y su forma de ser. Pero luego, cuando cantaba en un bar, él se sentía libre de toda responsabilidad y lo hacía más agusto y me acuerdo, de esta forma, haberlo escuchao muchas veces.

-¿Existe algún antecedente cantaor en tu familia?

En mi casa no ha cantao nadie. Absolutamente nadie. Hombre, algún que otro cante se ha hecho en mi familia, pero algún miembro aficionao que haya sobresalío, no ha habido nadie.

-¿Qué tres cantaores, por citar un número, te han llegado más?

-¿Tres nombres de cantaores antiguos? Tomás, Pastora y Vallejo. Y si tengo que hablar de los tres, te diré que de Tomás me gusta su claridad. La claridad que tiene Tomás y cómo suena Tomás todas las vocales dentro del cante es de un regusto asombroso. También me gusta su colocación, o sea, cómo coloca Tomás el cante.

De Pastora me pasa lo mismo, al igual que de Vallejo. Son dos artistas de la misma época; hicieron muchas cosas y además tenían una rapidez en la garganta algo fuera de serie. Yo no he conocido a cantaores que tengan esa rapidez en la garganta para doblar los tercios y cantar con esa velocidad y con ese ritmo que ellos hacían los cantes. Sin embargo Tomás es distinto, Tomás hacía otro tipo de cante. Para mí Tomás es el temple, es saber colocar las letras en su sitio, sonar todas las vocales dentro del cante, como antes he dicho, que es muy difícil, además de hacerlo con sentimiento y con la altura cantaora con que Tomás hacía los cantes, sin aspavientos, sin grandes dramatismos. El hacía los cantes arriba como lo hacen los grandes cantaores, según mi parecer.

(continuará)

1/3/07

JOSE MERCE (y III)

-José, ¿qué opinas de esas innovaciones que están haciendo algunos artistas flamencos, de intentar asimilar la cultura árabe al flamenco, o de adosarle instrumentos nuevos en el acompañamiento?

-Esto es muy complejo, porque hay una serie de gente que se llaman innovadores que..., a mí me parece bien que se innove siempre que se pueda engrandecer algo... De momento, y a lo mejor peco de sinceridad, los innovadores que hay ninguno está haciendo algo más grande que el flamenco..., al revés, creo que están desviando el flamenco.

En cuanto a lo de la cultura árabe no sé... Yo he visto dos espectáculos distintos de este tipo y he salido igual, porque creo que no tienen ni pies ni cabeza, porque lo árabe, creo yo, no tiene nada que ver con el flamenco, porque mismamente, yo creo que tiene más que ver con lo hindú, porque el otro día vi en TV un programa de folklore indú y el tío lo que estaba cantando era una siguiriya, y yo en los árabes no he visto eso.

-Sí, pero, ¿por qué no se canta flamenco nada más que en Andalucía?

-Yo qué sé... El flamenco siempre lo ha cantao en Andalucía lo mismo el gitano que el payo, porque vamos... Silverio era payo como un olivo, yo creo que esto es una cosa innata de nuestro pueblo.

-Lo que pasa José, es que a nuestro modo de ver, la raza gitana ha tenido un sentido musical inigualable, porque acuérdate de los húngaros...

-Mira, de esto te puedo hablar , porque yo he estao en Budapest muchas veces, y he visto los violines y los contrabajos tocar mu flamenco..., incluso hablando el «romanó» te entiendes con ellos perfectamente, pero tampoco pienso que tenga que ver esto ná con el flamenco. Porque mira, en Jerez siempre se ha cantao así... haciendo compás en un mostrador; de hecho, todavía tú escuchas a mi «pare» o escuchas a un gitano viejo cantar y no saben hacerlo con guitarra. .. La bulería al golpe -que es por soleá- ya prácticamente no se hace; como el baile por bulerías, también es por soleá, esto lo hacía mi abuela Curra Monje y mi tío Valle -hermano de mi abuela- que se ponía a bailar por bulerías y no tenía ná que ver con la bulería que se baila hoy, con tanta ligereza. Eran unas bulerías que ellos llamaban sentá; y no necesitaban ni guitarra ni na y es una pena que esto se esté perdiendo.

En un festival, cantas estas bulerías y no te las aguantan; en una peña sí.

-No nos has contestado a lo de la incorporación de nuevos instrumentos al flamenco.

-Bueno. En principio no me parece mal, puesto que de lo que se trata es de enriquecerlo musicalmente. Aunque esto, yo creo que ha partido de las casas discográficas para vender más discos. No está de más meterle un laúd o un contrabajo en un momento dao, porque esto también le da riqueza. Pero que a los que hacemos esto, luego no nos sirve pa na en un festival o en una peña, sólo sirve, como ya he dicho, para vender más discos.

-Pero, nosotros queremos profundizar más, ¿por qué se adapta el cantaor a los instrumentos y no los instrumentos al cantaor?

-Porque esto es una cosa montá, es una cosa estudiá, no es una cosa de inspiración. Lo que pasa es que a nivel de masa se está haciendo otro flamenco; porque la prueba la tienes que desde hace diez añios a esta parte, no hay un disco de flamenco puro de verdad. Por eso los que cantan puro les cuesta mucho trabajo grabar un disco.

-Puntúa del 0 al 10 a los siguientes cantaores:

-Manuel Torre.

Un 11.

-Chacón.

Un 20. Chacón era don Antonio, era un genio; aunque Manuel también lo era, pero vocalizar en aquella época como lo hacía Chacón no lo hacía nadie. Para mí Chacón era el mejor , luego había genialidades... que por algo decía Manuel Torre, «buscarme majareta, buscarme a mí loquito». Pero a Chacón en Jerez nunca se le ha hecho justicia.

-Antonio Mairena.

A Mairena en esta época también le doy un 10. Quizás si hubiera estao en la época de los anteriores no.

-Tío Borrico.

Tío Borrico ha sío un peazo de cantaó que tampoco se le ha hecho justicia. La gente se ha acordao de Gregorio cuando tenía 70 años, y eso no es. Tío Borrico ha cantao toa la vida mu bien y ha hecho un cante propio que nadie lo ha dicho. Por lo tanto, en sus tres cantes que hacía, yo le doy también un 10.

-Manolo Caracol.

Manolo Caracol... Antonio Mairena ha sido el maestro de esta época y Caracol la genialidad.

-El Chozas de Jerez.

La historia del Chozas de Jerez es bonita, porque tos los gitanos de su época decían que estaba loco y yo creo que más que loco era un bohemio, Hacía una bulería que eran de él, era una creación suya.

-Nosotros creemos que no es de estar loco el meter una Jota por Bulería.

Bueno, eso decían en Jerez. El caso es que el Chozas tampoco se le ha dao importancia.

-Un día hablamos en Jerez con un aficionao viejo que se llama Dieguichi, y le preguntamos que por qué los cantaores de Jerez siempre hacían la malagueña de Enrique El Mellizo y no la de Chacón; y éste nos respondió diciendo que porque era más difícil.

Efectivamente, la malagueña de Chacón yo creo que es más difícil, y no sé por qué ocurre esto.

Esto me recuerda lo que pasaba con el Sernita de Jerez. Para mí de los cantaores que ha dao Jerez de la guerra pa ca, el más largo y el de más conocimiento ha sío el Sernita, y en cambio, siempre se hablaba de Terremoto, el problema era que la gente de mi pueblo decía que el Sernita tenía la voz «gachó».