8/4/07

LOS CANTES DE IDA Y VUELTA

Por: Francisco Vallecillo

(publicado en CANDIL 38, Marzo Abril 1985)

Aunque, al parecer, sin suficiente soporte histórico que pueda tenerse por cierto, existe la creencia de que una parte de la música popular española tuvo influencia en algunas músicas folklóricas hispanoamericanas. Más cierto aparece, sin embargo, el hecho de que andaluces que cruzaron el océano generalmente desde el puerto de Cádiz, encontraron en aquellas repúblicas unas formas musicales ya populares que trajeron a España -Andalucía más concretamente- adornándolas con un indiscutible aflamencamiento que las hizo más atractivas en nuestro ámbito. Los toreros, tan afines al flamenco y toda su cohorte variopinta, los gallegos que fueron portadores de la mejor raza de gallos de pelea, buhoneros y truhanes y aquella tropa infinita de post descubridores, trajeron -que no llevaron- los aires de la Guajira y la Rumba cubanas, la Milonga y la triste Vidalita argentina, la Colombiana, en fin, que en un inevitable fenómeno de aflamencamiento llegaron a convertirse en cantes flamencos, cantes no ciertamente jondos, pero sí ricos en melismas traducidos en un felicísimo mestizaje.

Que Cádiz fue la aduana por la que entraron estas músicas está confirmado por el hecho de que fueron dos eminentes artistas gaditanos -Pepa de Oro, hija del popular mataor de toros, y Diego Antúnez-, los que dieron forma y rango a las variedades citadas o al menos a la mayor parte de ellas; seguidos ya en la segunda década del siglo por José Centeno, Niño de Marchena, Manuel Escacena, Pepe de la Matrona y varios más que popularizaron unos estilos desafortunadamente casi en desuso en nuestros días. (Populares fueron también Angelillo y El Americano, más ya en la línea decadente y muy poco flamenca).

La preponderante y fundamental presencia de Andalucía en las celebraciones del V Centenario del descubrimiento aconseja que en estas vísperas que se avecinan, la Consejería de Cultura realice una campaña de difusión y potenciación de los cantes de ida y vuelta, como aportación del flamenco a los trascendentes eventos que se acercan.

GUAJIRA

Guajiro se llama al campesino blanco en Cuba.

Es sin duda la Guajira el cante más representativo de los hispanoamericanos flamencos o aflamencados, tiene obviamente su origen en la isla caribeña y parece ser que llegó a España en la segunda mitad del siglo XIX. La Guajira constituye a su vez una preciosa pieza para el concierto de guitarra.

La Guajira es calificada de copla híbrida, influida directamente por el compás de los Tangos gaditanos y sus letras se suelen adecuar a la métrica de la décima o espinela, estrofa de diez versos de ocho silabas (Espinela, llamada así en honor del poeta Vicente Espinel que las incluyó en el libro Diversas rimas, publicado en 1591).

Una muestra de esta copla la reproduce Arcadio de Larrea (Guía del Flamenco), Editora Nacional, 1975), aunque la letra -acaso por su primitivismo- se acomoda bien poco a la expresión flamenca:

Negra es la noche y asusta,
negra es la tumba y espanta;
negros son tus negros ojos
que a mí me roban el alma.
Negra son mis ilusiones;
negra mi negra ventura,
negro es el aborrecer ,
pero más negro el querer
sin esperanza ninguna.


Una letra más clásica es la siguiente que tomamos de José BIas Vega:

A la Habana me he venío
a probar el aguacate
y me encontré en el bohío
un negro de chocolate.

Bajo la sombra de un mate
me dio la linda banana
y al cabo de una semana
el negro pidió mi mano.

Con vos no me caso hermano
porque no me da la gana.


Juan Breva, Cayetano Muriel, La Rubia, Escacena y Pepe de la Matrona fueron sus más importantes intérpretes.


RUMBA
La Rumba gitana que nos ha llegado -y hoy, tras la desaparición del maestro Mairena que la cantaba en privado, prácticamente desconocida- en la versión Diego Antúnez continuada por la Niña de los Peines, es la hermana mayor de la Rumbita catalana o Rumbita de Somorrostro, que popularizó con su baile inigualada e incluso cantándola aquella ascua de candela gitana que fuera Carmen Amaya. Esta segunda, aunque ya degenerada y prácticamente convertida en una canción popular , es la versión que con tanta relatividad se conserva hoy.

En la Rumba se aprecia la influencia afrocubana por encima de su flamencura, se acomoda al compás binario con ritmo complejo y se le observa cierta analogía con el Tango flamenco.

Con el título de RECUERDOS DE LA HABANA (Rumbas flamencas del año 1914) Pepe el de la Matrona dejó grabada (Hispavox), con su peculiar gracejo, la letra que reproducimos parcialmente:

Levántate papaíto,
levántate mi viejecito,
las cuatro y media
y nos van a demandar:
Plancha tú
que mañana yo buscaré.

Maduraló, maduraló
y aguacate grande, maduraló.

Y a la voz de ¡fuego!
se va a Covadonga.
Y apunten, ¡fuego!
se va a Covadonga.


La Rumba la cantaron magistralmente, además de Diego Antúnez y Pastora, ManueI Vallejo (que la bailaba soberbiamente) y Bernardo de los Lobitos.. En una línea menos flamenca, Jacinto AImadénas, Angelillo y Guerrita. En nuestros días, Naranjito de Triana y Chano Lobato.


MILONGA
Parece que el origen de la Milonga (Buenos Aires y Montevideo) fue un baile. El cante cuya aparición en el mundo flamenco se fija, con sospechosa exactitud, en 1870 tiene compás variable que a veces es libre (como el fandango) y a veces tiene forma muy concreta (rumba).

Josefa Díaz, Pepa de Oro, que con Escacena sobresalió en esta forma flamenca cantaba la letra que luego ha dejado grabada el trianero Pepe de la Matrona:


Eran las dos de la noche
y a tu puerta llegué ufano
con la bandurria en la mano;
despierta divina flor ,
despierta divina amor ,
las dos están dando ahora
y son de la madrugá:
y si estás embelesá
despierta divina aurora.



COLOMBIANA
Curiosamente, en el folklore hispánico y negro colombiano existen músicas populares con apelativos tan coincidentemente flamencos como el Fandanguillo y la Caña.

La Colombiana tiene compás que guarda similitudes con la Rumba gitana y la Guajira, y su acompañamiento a la guitarra tiene una hermosa factura que incluso le ha conferido la categoría de toque de solista.

Carmen Amaya grabó un disco con este cante, del que son estas estrofas:

Quisiera, cariño mío,
que tú nunca me orviaras,
y tus labios con los míos
en un beso se juntaran,
y que no hubiera en el
mundo nadie que nos separara.


Desafortunadamente, carecemos de datos sobre la fecha de entrada y bautismo flamenco de este cante en España, pero existen motivos para pensar que no haya sido sino hasta principios del siglo que pronto va a acabar.


VIDALITA

Canción popular criolla en su origen (Norte de Argentina), de compás ternario y movimiento lento, que alude siempre a temas amorosos impregnados de fuerte sentimentalismo. Hoy se encuentra -como cante aflamencado- prácticamente en desuso, tal vez porque en su proceso de adaptación resultase de insuficientes matices flamencos.

Este cante tuvo su época de moda coincidente con la que genéricamente denominan los estudiosos la Era de la Copla Andaluza, y su mejor intérprete ha sido, a no dudarlo, José Tejada, Pepe Marchena, a cuya voz y peculiar sentido del cante se adaptaba tan bien esta copla. También, y por analogas dotes cantoras, la cultivó Pepe Aznalcóllar, en la versión «El soldado herido» (disco Hispavox), que en aquella época fue tan popular .

2 comentarios:

Juan Cruz dijo...

Gracias por tanta información útil. Saludos.

Unknown dijo...

Que poca sinceridad...no poner a marchena como creador de la colombiana;
Hay tantas cosas que mairena pensaba y solo decia en privado...siempre ha existido la palabra envidia,y eso es lo que sentian la mayoria de cantaores por el maestro marchenero!! 1saludo cordial