14/1/07

VIEJO CARNET FLAMENCO

(publicado en CANDIL nº 60, noviembre-diciembre 1988)

La publicación periódica de una de las obras inéditas de Anselmo González Climent, en esta Revista, va a proseguir, pese al imprevisto faflecimiento del maestro y amigo. «Viejo Carné Flamenco» es una colección de entrevistas con relevantes protagonistas del Cante y de la Fiesta. realizadas en las décads de los cincuenta y sesenta.

Es cierto que Anselmo González Climent pretendía modificar algunos puntos de análisis que, ciertamente la perspectiva del tiempo, aconsejaba su revisión. Ello, no obstante, el Grupo CANDIL, previa autorización de la esposa del escritor desaparecido, ha querido ofrecer a sus lectores este trabajo tan lleno de frescura, pese al tiempo transcurrido, tan penetrado en agudeza, rigor y sentido de la oportunidad .



BREVE CHARLA CON ENRIQUE MORENTE (Madrid, mayo de 1967)

Anselmo González Climent

Morente.- Nací en Granada, el día 23 de enero de 1963, perdón, de 1942. Es que el número del carnet...

Anselmo González Climent.-En tu tierra ¿tomaste el cante ambiental, de paso, o tuviste algunos maestros concretos?

Morente.-No definitivamente. Yo cantaba lo que se me pegaba de los chavales. A mí desde niño me gustaba el cante. Había una peña en mi barrio -la mayoría borrachos- y solían llamarme a mi casa para ir a la taberna. Ni me acuerdo apenas cómo hacía eso y como cantaba.

Después me juntaba con unos primos míos y otros muchachos aficionados de Granada. Y lo que pasa: luego las fiestas familiares es donde más cantaba. Pero no a mi manera. Ni yo sabía los cantes que cantaba. De manera que todo era improvisado, a la forma que salía.

Más tarde, cuando ya la edad hace que uno se incline por un cante o por otro y, agregado a ello, subí a Madrid, puès me encontré con varios aficionados también de Andalucía y conocí a Pepe el de la Matrona y a una serie de buenos amigos. Les gustaba esto y eran aficionados. Luego, de verdad ya, fue que me convertí en un auténtico aficionado.

A.G.C.-Entiendo, pues, que diste un salto del cante más o menos mediocre que te rodeaba en Granada a Madrid, pegándote casi seguidamente a la enseñanza de Pepe el de la Matrona. Pero supongo que entre un extremo y el otro habrías de tener conocimientos discográficos, referencias de otros cantaores y hasta preferencia por alguno de ellos...

Morente.-Por ejemplo, yo me acuerdo que me gustaba mucho Valderrama..., yo qué sabía. Pero le aclaro que también conocía antes a Pepe el de la Matrona y a otros cantaores como Antonio Mairena, etc. También por radio a Pastora... Pero ocurre que cuando llegué a Madrid, tendría yo 16 ó 17 años. Todavía no asimilaba yo bien, y además con los muchachos que yo me juntaba..., como eran de Huelva pues así resultaba lo que yo hacía. Todo depende mucho de con quièn se junta uno. Todavía no me había percatado de los cantes grandes ni nada. A raíz de Pepe el de la Matrona terminó una mitad de mi vida y empezó la otra.

Porque antes de conocer a Pepe el de la Matrona, y al lado de los amigos que ya le dije, solamente cantaba por fandangos y algún cantecito que ya apuntaba por «soleá», a mi forma.

A.G.C.-Yo recuerdo vagamente -hará cinco años o más- que Pepe el de la Matrona te escuchaba como quien no quiere escuchar , pero te vigilaba el compás, el temple, los tercios, la medida, etc. De pronto -en mesa separada a la tuya- interrumpía la conversación que tenía con BIas Vega, Teré y yo para acercarse a ti y regañarte, corregirte, indicarte. Si bien no te habilitaba como posible cantaor, y retornaba a la conversación con sus amigos, seguía pegado a ti. Disimuladamente, con regateo, en verdad te distinguía. Quiero creer que todo este proceso habrá terminado y Pepe estará públicamente orgulloso al verse en gran parte reflejado en ti.

Morente.-No, ya nos hemos hecho muy amigos. Yo estimo mucho al hombre y desde luego pues me ha encauzado en esto por lo mejor. Porque lo importante de esto es que alguien le encuentre a uno la línea de los cantes buenos. O sea: que uno empiece a escuchar cantes buenos y luego, le guste a uno ante todo, procure asimilarlos, cogerle afición.

A.G.C.-Por supuesto todo lo que has dicho está perfectamente claro. Pepe el de la Matrona te brindó una línea, un cauce. Pero al mismo tiempo tú habrás notado que traías por dentro una cantidad de cosas...

Morente.- claro, claro, de acuerdo. Desde niño yo cantaba pa adelante. La intuición mía era cantar flamenco. Llegué porque lógicamente me sentía. Lo que pasa es que me faltaba adentrarme en los cantes grandes, en los cantes serios. Los cantaré mejor o peor, pero eso ya... Entonces creo que eso no se asimila hasta que no se tiene más edad. Hasta que no se adquiere una edad consciente, todo lo que uno haga no tiene importancia grande. Aunque, claro, yo he escuchado a un muchacho de quince años cantar por ahí y lo que hacía era muy bueno, porque era innato, pero sin saber lo que hacía. Todo de una forma intuitiva.

A.G.C.-Precisamente creo que va te encuentras en una edad de poder elegir, seleccionar y comprender en qué cantes te sientes más cómodo y en cuáles no. Por ejemplo: comencemos por saber cuáles son tus cantes negativos, aquellos que te suponen esfuerzo y no los haces a gusto.

Morente.-Los cantes a los que yo no le tengo afición. ..La rumba, por ejemplo. El garrotín. ..

A.G.C.-Claro. Eso lo daba yo por supuesto. Pero como tú decías que de joven te inclinabas casi exclusivamente por el fandango, ¿qué cambio de actitud tienes ahora frente a ese cante?

Morente.-Pues el fandango, cierta clase de fandango, me pare- ce lógico abarcarlo. Hay fandangos que tienen dificultades grandísi- mas. Hay fandangos muy buenos. Pues esos me gusta cantarlos. Ahora bien: el fandango que en la actualidad se canta por todos los sitios, como el de Farina, Porrina..., toda esa gente que se canta mucho, porque son artistas muy populares, pues a eso sí: no le tengo afición.

A.G.C.-Vamos a convenir una división artificial. Supongamos que existieran solamente dos líneas de cante: las siguiriyas y las soleares (ambos con todos sus cantes derivados o afines). ¿En cuál de esos dos sectores te encuentras más posesionado, más dramatizado, más de verdad?

Morente.-Bueno. Hay momentos en que me toma pa uno y a veces pa otro. Ahora le diré: yo creo que en el cante por siguiriyas hay que emplear más el corazón que la cabeza; y en el cante por soleares hay que llevar las dos cosas. Porque en el cante por soleá es muy difícil poner arte y luego la cabeza también, debido a esa actitud que lleva en el ritmo y eso. El cante por siguiriyas es otra cosa. Yo no creo que un estilo sea más grande que el otro. Los dos son grandes e importantes.

A.G.C.-Metiéndonos más a fondo. ¿Cuál es la valoración personal que tienes de los cantes a palo seco?

Morente.-Están bien. Me gustan una barbaridad, claro. Tanto casi como los otros. Claro que los cantes a palo seco tienen siempre menos dificultad porque no llevan una medida tan exacta como otros. Pero podrían, hacerse todos ellos tan grandes como los otros dos si el que los canta en ese momento se encuentra inspirado. Puede hacerlo por todo lo alto, hacer un mundo grande con los cantes sin guitarra. Porque realmente tienen una atracción grande, unos lamentos que...

A.G.C.-Por ley de contraste: ¿eres buen aficionado a las bulerías?

Morente.-¿Por bulerías? Pues no sé cantarlas. La bulería es otra mentalidad. Ahora que hay quien las canta muy bien además de cantar por siguiriyas y soleares, como es el caso de Antonio Mairena. Es un cante muy difícil. En mi caso, a lo mejor lo canto para bailar , pero no me he dedicado ni le he cogido tanta afición ni tanta fe a este cante como a las soleares, siguiriyas, tarantas, malagueñas...

A.G.C.-Volviendo a tu carrera profesional. Habías dejado tu historia en Madrid. ¿Cuáles fueron tus pasos de ahí en adelante?

Morente.-Pues en Madrid he ido a muchos sitios, pero siempre en el área andaluza. Fuera de España estuve en casi toda Europa, luego en Nueva York, en ocasión de la Feria Internacional. Holanda, Alemania, Austria, Inglaterra... También he estado en el Japón.

A.G.C.-Entre todas tus giras fuera de España ¿dónde crees haber encontrado mejor recepción de tus cantes?

Morente.-Pues pasa una cosa. Desde luego con el grupo que yo iba teníamos un gran éxito en casi todas partes. Bien está que no todo era flamenco puro, pues estábamos organizados orquestalmente, con piano, todas esas cosas. Solamente en la segunda parte, que se bailaba por alegrías y soleares, aparecía algo de cante. Por mi parte, tenía momentos en que debía cantar solo. Eran esos momentos, pues, eran en los que yo podría juzgar la reacción del público. Y, desde luego, el público, la gente, cuando ve a una persona que canta de una forma seria, escucha, sabe escuchar. Yo creo que esto ha ocurrido en casi todos los lados en donde he estado. Pero a pesar de esa reacción general, común, yo creo que en el Japón ocurría algo especial: un silencio respetuoso. y luego la forma en que saben coger las palmas. Es realmente sorprendente.

(continuará)

2 comentarios:

La Mula dijo...

40 años después de esta entrevista Enrique Morente suma y sigue, y estará el día 5 de agosto en el festival grande, el del Cante de las Minas de La Unión (Murcia), junto con Israel Galván.

http://www.murciaturistica.es/festivalesdeverano

Flamenco dijo...

De lo más interesante que he leído hoy!!!